La enfermedad de Huntington (EH) es un trastorno neurodegenerativo hereditario. Esto significa que afecta progresivamente las células nerviosas del cerebro y se transmite de padres a hijos a través de los genes. Es importante comprender que la EH no es contagiosa.
La EH es causada por una mutación en el gen HTT. Este gen proporciona las instrucciones para producir una proteína llamada huntingtina. En personas con EH, hay una repetición excesiva de una secuencia de ADN específica (CAG) en el gen HTT. Esta repetición anormal conduce a la producción de una versión defectuosa de la proteína huntingtina, que se acumula en el cerebro y daña las células nerviosas. La enfermedad se hereda de forma autosómica dominante, lo que significa que si uno de los padres tiene el gen mutado, cada hijo tiene un 50% de probabilidad de heredar la enfermedad.
Los síntomas de la EH pueden variar ampliamente entre individuos y suelen aparecer en la edad adulta, generalmente entre los 30 y 50 años. Los síntomas se pueden clasificar en tres categorías principales: síntomas motores, que incluyen movimientos involuntarios (corea), rigidez muscular, problemas de equilibrio y coordinación, dificultad para hablar y tragar; síntomas cognitivos, que incluyen problemas de memoria, dificultad para concentrarse, deterioro del juicio y la toma de decisiones; y síntomas psiquiátricos, que incluyen cambios de humor, depresión, irritabilidad, ansiedad y, en algunos casos, psicosis.
El diagnóstico de la EH se confirma mediante una prueba genética que detecta la repetición anormal del triplete CAG en el gen HTT. El asesoramiento genético es fundamental antes de realizar la prueba, especialmente si hay antecedentes familiares de la enfermedad.
Actualmente, no existe una cura para la enfermedad de Huntington. El tratamiento se centra en controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas motores y psiquiátricos. La terapia física, ocupacional y del habla puede ayudar a mantener la función y la independencia. El apoyo emocional y psicológico es crucial tanto para las personas afectadas como para sus familias.
La investigación sobre la EH está en curso, y se están realizando esfuerzos para desarrollar terapias que puedan retrasar o detener la progresión de la enfermedad. Los avances en la terapia génica y otras áreas de investigación ofrecen esperanza para el futuro.
Es importante recordar que la experiencia de cada persona con la EH es única. El apoyo de familiares, amigos y profesionales de la salud es fundamental para las personas que viven con la EH.



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